lunes, 31 de octubre de 2016






Romanos 12:19-21
19 No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.
20 Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.
21 No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.

Hola mi querido blog, que bueno tener la oportunidad una vez más de poder escribir lo que el Padre y su Hijo Jesucristo nos quiere enseñar, siempre lo he dicho, yo no me preparo ni estudio, solo conozco las escrituras y soy mujer de mucha oración, yo pido al Padre, a su Hijo y al Espíritu Santo que hable a través de las escrituras lo que nos quiere entregar, hoy reflexionaremos sobre un tema que a todos nos afecta, yo en lo personal no creo que exista persona a quien nunca nadie le hizo daño, tal vez físicamente, psicológicamente o lo que es peor, su imagen es destruída públicamente por gente chismosa que no tiene pruebas, pero van por todas partes calumniando y lo peor son creíbles, a manos de estas personas crueles que no miden las consecuencias del daño que hacen,pobre del que sufre puede llegar a enfermar de depresión y hasta llegar a suicidarse, el que tenga oído espiritual puede prepararse e imaginar a su Padre del cielo aconsejando con ternura y firmeza, pero lo haremos pidiendo su bendición en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

sábado, 15 de octubre de 2016






Efesios 5:22-33
22 Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor;
23 porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.
24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.
25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,
26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,
27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.
28 Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.
29 Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia,
30 porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.
31 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.
32 Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.
33 Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.

Hola mi querido blog, que bueno de tener la oportunidad de volver a escribir, tu serías mi quinto blogger. Como siempre lo he dicho yo no estudio ni me preparo, solo dejo que el Espíritu Santo diga lo que tenga que decir y espero que estos blogs sirvan algún día a mis seres queridos. Hoy reflexionaremos sobre los lazos del matrimonio, bastante complicado para el que es creyente, no es tan fácil y veremos porqué.  Lo haremos pidiendo la bendición en el nombre del Padre y del Señor Jesucristo. Amén.